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Brigadas de emergencia: planificación, organización y comunicación para responder mejor

Un terremoto, un incendio, una inundación o una situación asociada a condiciones climáticas extremas pueden presentarse sin previo aviso. En una empresa, estar preparados para responder ante este tipo de situaciones no significa vivir esperando una emergencia; significa reducir la improvisación y aumentar la capacidad de actuar de manera organizada cuando sea necesario.

Los recientes acontecimientos que hemos vivido en Colombia, desde movimientos sísmicos hasta incendios y diferentes situaciones relacionadas con fenómenos climáticos como El Niño, son una oportunidad para recordar algo fundamental: la gestión del riesgo empieza mucho antes de que ocurra una emergencia.

Y dentro de esa preparación, las brigadas de emergencia empresariales cumplen un papel fundamental.

¿Qué hace realmente una brigada de emergencias?

Una brigada de emergencias es mucho más que un grupo de colaboradores que recibe una capacitación ocasional. Es un equipo preparado para apoyar la respuesta ante diferentes situaciones que puedan poner en riesgo a las personas, las instalaciones o la operación de una organización.

Su función puede incluir actividades de prevención, preparación, atención y respuesta, de acuerdo con los riesgos particulares de cada empresa.

Dependiendo de las características de la organización, sus brigadistas pueden recibir formación en primeros auxilios, evacuación, prevención y control de incendios, atención de emergencias y otras áreas relacionadas con la gestión del riesgo.

Pero para que una brigada pueda responder adecuadamente, necesita algo más que conocimientos: organización, entrenamiento, protocolos definidos y herramientas disponibles y en buenas condiciones.

Planificar antes de la emergencia hace la diferencia

Uno de los principales errores frente a una emergencia es pensar que la respuesta comienza cuando ocurre el evento.

En realidad, comienza mucho antes.

Una adecuada gestión de emergencias empresariales implica identificar los posibles riesgos, establecer procedimientos de actuación, definir responsabilidades y determinar cómo se comunicará la información entre las personas involucradas.

Preguntas aparentemente sencillas pueden revelar qué tan preparada está una organización:

  • ¿Quién coordina la brigada?
  • ¿Quién da la orden de evacuación?
  • ¿Cómo se comunica una emergencia?
  • ¿Cómo se contactan los brigadistas entre sí?
  • ¿Qué ocurre si algunas personas no pueden utilizar sus teléfonos celulares?
  • ¿Dónde están los equipos de emergencia?
  • ¿Quién verifica que estén disponibles y funcionando?
  • ¿Cuándo fue el último simulacro?

Tener estas respuestas claras permite pasar de la improvisación a una respuesta coordinada.

La comunicación también es parte del sistema de emergencia

En una situación normal, comunicarse dentro de una empresa parece sencillo. Una llamada, un mensaje de WhatsApp o un correo electrónico suelen ser suficientes.

Pero durante una emergencia las condiciones pueden cambiar.

Puede existir congestión de las redes móviles, interrupciones del servicio, zonas con poca cobertura o simplemente demasiadas personas intentando comunicarse al mismo tiempo.

Por eso, dentro de un plan de emergencias y gestión del riesgo, es importante definir también los canales de comunicación que utilizará la organización.

Y aquí los sistemas de radiocomunicación de dos vías pueden convertirse en una herramienta especialmente valiosa.

¿Por qué utilizar radios de dos vías en una brigada de emergencia?

Los radios permiten establecer comunicación directa entre los integrantes de un equipo, sin depender de una llamada telefónica individual para cada comunicación.

Esto facilita, por ejemplo, que un brigadista pueda informar rápidamente una situación al equipo correspondiente y que los demás integrantes reciban la información necesaria para coordinar su respuesta.

Además, dependiendo del sistema y de las condiciones de operación, los radios pueden ser especialmente útiles en espacios donde la comunicación celular presenta limitaciones.

Para equipos de seguridad, operaciones y emergencias, contar con un sistema de comunicación por radio puede facilitar aspectos como:

  • Coordinación entre brigadistas.
  • Comunicación rápida durante una evacuación.
  • Reporte de novedades.
  • Coordinación entre diferentes áreas o zonas de una instalación.
  • Comunicación en lugares donde la cobertura celular es limitada.
  • Transmisión de instrucciones sin necesidad de realizar múltiples llamadas.

La clave está en entender que el radio no reemplaza los protocolos de emergencia: los complementa.

Un radio guardado no es un radio disponible

Aquí aparece un punto que algunas organizaciones pasan por alto.

Comprar los equipos de comunicación no significa que ya exista un sistema de comunicación para emergencias.

Al igual que ocurre con un extintor, un botiquín o cualquier otro elemento destinado a la atención de una emergencia, los radios deben estar disponibles, identificados y en condiciones adecuadas de funcionamiento.

Esto implica establecer revisiones periódicas que permitan verificar aspectos como:

  • Estado general del equipo.
  • Funcionamiento de transmisión y recepción.
  • Estado y disponibilidad de las baterías.
  • Cargadores y accesorios.
  • Antenas y otros elementos.
  • Configuración adecuada de los equipos.
  • Cantidad disponible frente al número de personas que los necesitan.
  • Almacenamiento correcto.
  • Conocimiento de los usuarios sobre su operación.

Una batería descargada en el momento equivocado puede convertir un equipo perfectamente funcional en un equipo que no está disponible.

La preparación también incluye el mantenimiento

Los equipos de comunicación deberían formar parte del inventario de elementos para atención de emergencias y de las revisiones periódicas de la organización.

Una buena práctica consiste en establecer responsables y frecuencias de revisión, de manera que no se espere hasta el día de un simulacro —o peor aún, hasta una emergencia real— para descubrir que un equipo no enciende, una batería perdió autonomía o un accesorio está deteriorado.

También es recomendable realizar pruebas periódicas de comunicación en condiciones similares a las que podrían presentarse durante una emergencia.

Porque no basta con saber que los radios funcionan: es necesario saber que funcionan dentro del entorno en el que serán utilizados.

Capacitación: saber usar el equipo también es prevención

Un radio puede parecer sencillo de utilizar, pero en una situación de presión es importante que los brigadistas tengan claro cómo operar el equipo y cuáles son los protocolos de comunicación.

La capacitación debería incluir aspectos básicos como encendido y apagado, selección del canal correspondiente, transmisión, recepción, uso adecuado del botón PTT y protocolos establecidos para comunicar una situación.

También es importante definir previamente qué información debe transmitirse, a quién y de qué manera.

Un mensaje breve, claro y preciso puede ser mucho más útil durante una emergencia que una comunicación extensa o confusa.

¿Qué deberían tener en cuenta las empresas al elegir sus equipos?

Para quienes participan en decisiones de compras, seguridad y salud en el trabajo, operaciones o gestión del riesgo, elegir un sistema de radiocomunicación no debería reducirse a comparar precios o características técnicas en una ficha.

Es importante analizar el contexto real de la organización.

El tamaño de las instalaciones, cantidad de usuarios, distancia que deben cubrir, condiciones ambientales, actividades desarrolladas y necesidades de comunicación son algunos de los factores que pueden determinar qué tipo de solución resulta más conveniente.

También es importante considerar el soporte técnico, disponibilidad de accesorios, baterías y mantenimiento a largo plazo.

Una buena decisión de compra no es necesariamente adquirir el equipo más sofisticado, sino encontrar una solución que responda realmente a las necesidades de comunicación de la organización.

Prepararse también es comunicar

Hablar de emergencias no es ser alarmistas, es ser responsables. Una brigada preparada cuenta con personas capacitadas, protocolos claros y herramientas disponibles para actuar cuando sea necesario.

Y entre esas herramientas, una comunicación confiable puede marcar la diferencia.

Planificar, entrenar, revisar y mantener los equipos listos es parte de estar preparados

En Doble Vía Comunicaciones entendemos que una comunicación efectiva es parte fundamental de la operación de muchos equipos. Por eso, acompañamos a las organizaciones en la búsqueda de soluciones de radiocomunicación empresarial que se adapten a sus necesidades y contribuyan a mantener conectados a sus equipos cuando la comunicación realmente importa.

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